Tere Vale
[Periodista Mexicana. Entrevista para el periódico “La Crónica de México”, México, lunes 7 de septiembre de 2009]
TV: ¿Cuál es tu perspectiva de la política exterior mexicana, especialmente con relación a América Latina?
RG: Yo no veo un proyecto claro de política exterior y mucho menos en el caso de América Latina. No sé qué es lo quiere México con Norteamérica, qué quiere con Centroamérica, qué quiere con Sudamérica. Yo hago un análisis sencillo, con Norteamérica sin duda nuestras expectativas de una comunidad de naciones norteamericanas, de una optimización de nuestras relaciones con Estados Unidos y con Canadá se han venido un poco por tierra, porque si te fijas, con Estados Unidos la tan esperada reforma migratoria apareció con muy poca visibilidad porque el tema de la crisis es prioritario, igual que es prioritario el tema del sector salud en Estados Unidos. Por lo que toca a Canadá, donde la relación no es tan intensa pero es una buena relación, ésta se ha visto empantanada por el requisito que impusieron los canadienses a los mexicanos de contar con visa.
TV: ¿Por qué de pronto Canadá toma esta decisión?
RG: Pues todo parece indicar que Canadá quiere una relación más profunda con Estados Unidos y que esto le llevó a tratar de hacer políticas espejo, empezando por la migratoria. El número de mexicanos, bien asilados o bien de clase media que están trabajando allí, no es numeroso, sin embargo esta política nos vino a golpear y no se discutió, no se trabajó. Yo le atribuyo mucho a este lamentable embajador que tuvimos en Canadá, Goicochea, el que ni siquiera haya tenido capacidad para preparar una estrategia, esto se supo extraoficialmente en mayo pero no se anunció porque el Gobierno mexicano pidió un espacio, para saltar las elecciones y que esto no impactara negativamente sobre los resultados. Cuando se da la trilateral tampoco se toca el tema, yo me pregunto ¿una trilateral para qué?, no fue más que una foto porque la trilateral está basada en una alianza para la prosperidad y la seguridad y ya ni siquiera aparece por ningún lado el tema de la prosperidad. El proyecto mexicano en América del Norte se encuentra empantanado; el TLCAN ha perdido parte de su dinamismo, no hay posibilidades de dar un giro a corto plazo. Esa es una falla que está ahí en nuestro continente.
La otra falla es Centroamérica. Ya no aparecemos en Centroamérica, porque no tenemos una agencia de cooperación internacional, por la que yo me he batido en duelo y lo seguiré haciendo hasta que consiga crear esta instancia de contabilización y transparencia de la asistencia que México da y recibe. Al no haber una agencia, no hay forma de saber cuánta cooperación damos a los centroamericanos en pesos y centavos. Nadie lo está midiendo, los Estados hacen sus cosas, sobre todo los Estados fronterizos, las instituciones mexicanas colaboran, pero nadie informa y no se contabiliza. Tampoco tenemos un proyecto centroamericano.
TV: ¿Cómo ves la posición de México con relación a Honduras?
RG: Es muy necesaria. Ante un golpe de Estado, tradicionalmente México ha dicho que “es muy duro que haya un golpe de Estado y ojalá que las partes se pongan pronto de acuerdo para que se restablezca el orden constitucional”, hasta ahí es en donde siempre nos hemos quedado, pero ahora dijimos que “Zelaya o nadie” y nos colocamos en una posición donde olvidamos la doctrina Estrada y el principio de no injerencia, ni siquiera logramos ser mediadores porque una vez que tomas partido pues dejas de ser mediador, esto pasó convidando lamentablemente al Grupo de Río porque México lo preside en estos momentos y México tomó partido. Si tú te fijas, cuando viene Zelaya y se le hacen honores de patriota, muerde la mano que le da de comer, al final reconoce a López Obrador, es un comportamiento poco correcto, el decir una frase tan lamentable como la de que es mejor sentirse presidente que serlo y dedicarle la frase, como quien dedica un toro, a López Obrador.
Con Sudamérica, México tampoco parece tener un proyecto. El tema aquí es que los grupos que existen en Sudamérica no nos incluyen, estamos absolutamente marginados del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas) a pesar del apoyo a Zelaya, marginados de unasur (Unión de Naciones Suramericanas) que se acaba de reunir y tienen todo un proyecto de infraestructura. Yo siento a México muy solitario, tengo inclusive una propuesta muy atrevida, muy osada porque creo que va a ser muy difícil de vender, pero creo que es el único camino. Creo que México debe seguir haciendo sus esfuerzos como hasta ahora, que realmente no reditúan, pero hay que hacerlos, no se trata de pelearse con nadie. Pero lanzar una política muy focalizada, una estrategia muy centrada en Brasil. Yo llegaría a un acuerdo con Brasil, decir “de ahora en adelante, tú y yo inseparables” y empezar a participar en proyectos conjuntos, sin miedo, proyectos científicos, tecnológicos, en el ámbito de la energía. Brasil nos invitó a desarrollar una exploración conjunta en territorio brasileño y México se asustó y la declinó, ojalá que recupere un poquito de visión.
Yo aconsejo una estrategia centrada en Brasil y en Brasil nada más. Por primera vez los empresarios paulistas le plantearon a Calderón que quieren un acuerdo de libre comercio. En ese sentido, en buena hora, no nos quedemos en un acuerdo comercial, hagamos un acuerdo que abarque todo, todo tipo de investigación, de proyecto de combate a la pobreza, de trabajo contra el crimen organizado, a favor de que el cambio climático no nos convierta muy rápidamente en un infierno o en un pedazo de hielo, todo ese tipo de cosas, concentrarnos seriamente en esa relación. No hay nada que perder.
TV: ¿Tú piensas llevar adelante esta propuesta en la Cámara de Senadores?
RG: Ya por fortuna la puse sobre la mesa y en la agenda legislativa de la fracción priísta en el Senado está metida la necesaria y obligada mayor atención, con resultados precisos, con una estrategia concreta a partir de un esfuerzo que conjunte gobierno, empresarios, medios, intelectuales y gente que cree que sin Brasil va a costar mucho trabajo explicar a México o, como probablemente, que sin México, Brasil no está completo. Es decir, que nos asumamos como los dos grandes de América Latina, entremos en una alianza auténticamente estratégica, mutuamente beneficiosa y por supuesto íntima. ¿Qué queda? Explorar la gran oportunidad de asociarnos muy estrechamente, sin límite, con un país como Brasil, con el cual compartimos muchas más cosas de las que se ven a simple vista.
TV: No te llamó la atención que en el informe de Calderón sólo se menciona de pasadita a Estados Unidos? No hay ninguna otra mención.
RG: Claro que me llamó la atención. Y que conste, bueno, no he visto el documento total, pero desde el principio anunciaron que uno de los capítulos, justamente el último del informe, es el de política exterior independiente, pero el Presidente no hizo prácticamente mención alguna al tema internacional. El Presidente, que parece otra vez en campaña o en el primer día de oficina, está diciendo exactamente lo mismo que dijo tanto en la campaña como en el día en que asumió la presidencia: “lo que voy a hacer”. Bueno y ¿qué ha venido haciendo usted?, porque eso de decir que hay dos millones y medio de niños con su seguro bajo el brazo y esas cosas que prometió en campaña son más mediáticas que reales y no se está viendo el impacto, aquí el desempleo sigue creciendo, la brecha entre pobres y ricos ya es infinita, el tema de la inseguridad tampoco se defiende. Por más que puso todo su empeño los últimos tres años en la lucha contra el narcotráfico, ya la dejó de lado, porque sabe que las filas del narcotráfico y de los sicarios están siendo engordadas por las filas del desempleo que está creando su política económica.
TV: Háblame un poquito de la relación de México con Colombia.
RG: A mí me preocupa muchísimo el tema de las bases en Colombia porque era como el resultado esperado, el Plan Colombia implicó la presencia militar para combatir directamente al crimen organizado. Las bases son una cuestión de tiempo, yo creo que es una situación muy lamentable que tengamos lo que no habíamos tenido en el pasado, lo que era exclusivamente Guantánamo hoy se multiplica, porque por más que digan es que es muy difícil el creer que si Estados Unido percibe cualquier tipo de amenaza no va a echar mano de todo, esas bases incluidas.
Me preocupa mucho también cierto paralelismo que se está estableciendo entre Colombia y México, en mucho más de un tema. Uno de los temas preocupantes es el que tiene que ver con un presidente muy fuerte que busca un tercer periodo y una corte suprema muy enojada con él, es auténticamente un choque de trenes a una velocidad supersónica y con un legislativo totalmente menguado, apachurrado, satanizado, sujeto a investigación por la corte que al mismo tiempo que los investiga los juzga y no hay segunda instancia para los parlamentarios acusados, muchos de ellos, de una actividad parapolítica, como puede haber sido vender su voto al referéndum y la reelección, a cambio de notarías públicas o de tratar de empujar sus candidaturas con acuerdos con los paramilitares. Esas son el tamaño de las acusaciones que se están haciendo sobre un tercio del Congreso colombiano, tienen 300 legisladores y cien de ellos están siendo sujetos a investigación, a 86 de los cuales se les acusa por haber votado “sí” al referéndum con lo cual la inviolabilidad del voto queda en la basura. A mí me parece que con toda esta campaña que estamos viendo en los diarios, en nuestro país también, en contra de los legisladores, que si ganan esto, que si tiene seguro, que si tal o cual cosa, y con poca atención sobre la necesidad de que estos funcionarios públicos puedan atender solamente a su oficio de legislador y no tengan que andar abriendo bufetes, haciendo otras cosas y por eso sus emolumentos, por eso su seguro de gastos médicos, etc., vayamos a caer en lo que ha caído Colombia, en una situación en donde se ha judicializado la política y se ha politizado la justicia. Veo las comparaciones y asusta.
TV: Parecería que hay un contagio en toda Sudamérica de esta voluntad de reelección y de fortalecer al Ejecutivo y disminuir a los otros poderes.
RG: Yo creo que en México también al Presidente Felipe Calderón le ha de agitar profundamente no poder manipular al Congreso y entonces estamos siendo vilipendiados lamentablemente. Lo que el Presidente Calderón tiene que registrar muy bien es que es un Congreso dividido porque México es un país dividido, México es un país de mayorías no absolutas y es un país en donde si no hay acuerdos, no sólo entre los legisladores sino entre la clase política con la sociedad, estaremos renunciando al futuro. Pero el Presidente sigue empeñado en ser un presidente casi autocrático, no cede, no concede y sobre todo no reconoce que la oposición ha tratado de sacar cuanta reforma ha sido necesaria pero también posible, tampoco podemos hacer todo nosotros.
El Ejecutivo muchas veces está esperando que se mueva primero el Legislativo para darle un palo, tiene que aprender que este es un asunto que compete a todos los mexicanos, no sólo decirlo, no sólo meterlo en un discurso sino en la práctica, no perder la paciencia cuando las cosas no salen como él quiere, justamente la democracia implicó separarnos de aquella época donde el legislador era un siervo que ya nada más ponía la firma ahí y salían los acuerdos por mayoría y a veces hasta por unanimidad, hoy en la democracia hemos aprendido a caminar. Hoy hay un presidente del Senado que es de izquierda, esas cosas no las ven los medios y nos pasan por el mismo rasero, de corruptos no nos bajan y va a resultar, como en Colombia, que ser político sea sinónimo de ser ladrón, cuando en el fondo hay un trabajo de representación y hay un trabajo a favor de la población. Tampoco podemos resolverlo todo porque hay un Ejecutivo que tiene que colaborar y hay un Judicial que tiene que ayudarnos a hacer más expeditos algunos trámites, pero creo que los priístas, tanto en el Senado como en la Cámara de diputados estaremos trabajando para lograr acuerdos mayores y tratar de introducir al gobierno una nueva estrategia.
TV: ¿Tú crees que todavía estamos a tiempo de reencauzar la política exterior mexicana?
RG: Yo soy de las que cree que hasta en el último momento hay tiempo, pero no veo la voluntad, es lo que me preocupa. Creo que en la Cancillería hay gente excelente, empezando por la canciller que es una mujer preparada, pero creo que el Presidente no ha aprendido a delegar en su personal, creo que ahora tiene una profunda inseguridad y quiere que todos sean azules, yo preferiría que todos fueran fregones, que todos fueran listos y profesionales. El Presidente no tiene confianza, pero si tú no delegas y das confianza a los profesionales que tienes, entonces estás destinado a tener una postura chiquita, una política exterior chiquita, una política hacendaria chiquita, una política de todo tipo chiquita.
TV: Dejo para el final la relación México-Estados Unidos ¿en qué momento estamos?
RG: Estamos en una especie de limbo, por un lado preocupados porque el Presidente Obama ha perdido una buena parte de su popularidad, lo que yo considero trágico porque para mí su elección me devolvió la fe en muchas cosas, creo yo que le tocó bailar con la más fea, una crisis que se inició en la época de Bush y que hoy le plantea a Estados Unidos una prioridad, muy concreta que es el salvataje, cómo él salva a la sociedad estadounidense, pero por el otro lado Bush también le deja una herencia no resuelta, todo el tema del health care. Es preocupante porque Estados Unidos es una población vieja, todos estos adultos mayores tienen necesidades desde el punto de vista de salud y no están satisfechos con el sistema de seguridad social desde hace 10 ó 15 años. El no haber podido resolver eso en la época de los republicanos y pasarle esta pelota tan dura a los demócratas ha incidido en la popularidad de un presidente que no puede en unos cuantos días resolverlo todo. Por eso es que la relación entre México y Estados Unidos está un poco en el limbo, porque hoy lo que importa para Obama es esto de un Plan Marshall, crear incentivos para que las industrias no se vayan, cuestiones que inciden necesariamente en México que tiene el 90% de sus huevos en esa canasta. Una ausencia de política migratoria, un levantamiento de hombros del Gobierno Federal porque no está en eso, hace que sean los Estados los que estén poniendo sus propias reglas, sus propias disposiciones y en muchos Estados fronterizos esté predominando no sólo la exclusión sino la persecución y la expulsión de los mexicanos en México. La posibilidad de que los mexicanos que vienen llegando encuentren un empleo, cuando los que se quedaron no lo tienen, es muy reducida, de donde las amenazas en inseguridad incrementan y es un hecho realmente contundente.
© La Crónica de Hoy, México, 2009.