Febrero 26, 2008...1:00 pm

Un liderazgo colectivo

En junio de 2007, a un mes de su ascenso a la Presidencia de la república francesa, Nicolas Sarkozy anunció la creación de una comisión para la liberación del crecimiento francés, la cual se instaló en agosto con la participación de 43 personalidades de las más diversas procedencias, desde académicos y funcionarios hasta empresarios y banqueros, pasando por comunicadores y gente del ambiente cultural. Una de las principales razones de esta iniciativa fue que a pesar de los importantes recursos de diverso orden con que cuenta Francia, su crecimiento medio después del año 2000 ha sido sólo de 1.7% anual.

La comisión fue encargada de proponer la manera de mejorar la competitividad y la productividad, para asegurar una mejor inserción de Francia en la economía europea y mundial. Para ello llevó a cabo cientos de audiencias con representantes de todas las organizaciones sociales, políticas y económicas relevantes en la vida francesa, sin dejar de escuchar la opinión de organismos internacionales.

El primer informe de la comisión, cuya coordinación fue encomendada al conocido economista Jacques Attali, fue presentado el pasado 23 de enero. En él se afirma que la pérdida de dinamismo de la economía francesa es atribuible a la incapacidad de realizar reformas básicas en sus procesos de gestión. Ese conservadurismo, según el informe, ha provocado severos problemas de desigualdad y tiene como víctimas “a los jóvenes, los desempleados, los más pobres y los excluidos del mercado de trabajo, y más generalmente a las clases medias que viven de los ingresos de su trabajo”.

Para remontar esta situación la comisión Attali formula 316 propuestas. Se trata de “un plan global, no político”, que a la letra señala no estar diseñado para satisfacer objetivos “electoralmente útiles”, y deberá ser puesto en práctica a partir de abril, a fin de alcanzar sus objetivos de crecimiento, empleo y reducción de la pobreza en 2012.

Llama la atención que el título del primer capítulo del informe sea una paráfrasis del Génesis: “En el principio… el conocimiento”, revelando la importancia que la comisión concede a la educación y a la investigación, como elementos fundamentales del proceso de revitalización de Francia. También es notable que en su parte final el informe aborde el cómo, estableciendo el calendario de un plan operacional para cada decisión fundamental.

La extensa referencia anterior tiene por finalidad provocar una reflexión sobre la necesidad de avanzar hacia la formulación de un proyecto de reactivación de la economía mexicana, semejante al producido por la comisión Attali, para generar condiciones de mejoría de los sectores sociales más desprotegidos, de reducción de la brecha de la desigualdad y de nuestra inserción exitosa en la inevitable competencia global.

Tal aspiración resulta de particular urgencia en momentos en que, por muy diversas razones de política interna y de efectos de la inestabilidad económica internacional, pese a tener un diagnóstico claro y compartido por muchos sectores, no hay líneas precisas ni plazos definidos para la conducción del proceso de desarrollo económico y social de México.

Se advierte la dificultad de que un planteamiento integral de esa naturaleza surja de la Presidencia de la República o de alguna de las principales fuerzas políticas y sea acogido por el conjunto de la sociedad. Incluso hemos atestiguado la inoperancia de convocatorias surgidas de los niveles más altos del sector empresarial.

Ante la evidencia de liderazgos fracturados y diluidos, es apremiante conseguir a corto plazo la conformación de un liderazgo colectivo e incluyente que pueda integrar una propuesta para dar rumbo a la nación en la actual coyuntura mundial. ¡Ese es el reto!