Palabras de la Emb. Rosario Green,
Secretaria de Relaciones Exteriores de México, en el Colegio de la Defensa Nacional.
General de Brigada, Rafael Paz del Campo, Director del Colegio de Defensa Nacional;
Señoras y señores:
Agradezco a las autoridades del Colegio de la Defensa Nacional su invitación para comentar las políticas y estrategias que la Secretaría de Relaciones Exteriores ha puesto en marcha, dentro de su ámbito de competencia, para fortalecer el desarrollo nacional. Celebro esta iniciativa que busca fomentar la comunicación y el intercambio de puntos de vista entre la Cancillería y la Secretaría de Defensa Nacional.
Política exterior fundada en principios
Como ustedes saben, la nuestra es una política exterior de principios, de validez universal, sustentados en nuestra historia, en nuestra geografía y en nuestras convicciones. Por ello, desde 1988, se incorporaron a nuestra Carta Magna los principios de la autodeterminación de los pueblos, de no intervención, de solución pacífica de las controversias, de proscripción de la amenaza o del use de la fuerza en las relaciones internacionales, de la igualdad jurídica de los Estados y del fomento de la cooperación para el desarrollo y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.
La vigencia de estos principios trasciende su carácter doctrinario: son también base fundamental para dar continuidad y congruencia a la conducción de una política exterior que ha dado prestigio a la actuación de México en el ámbito internacional y que ha contribuido a la promoción y defensa de nuestros intereses nacionales.
Objetivos de la política exterior
Nuestra política exterior requiere de la necesaria flexibilidad de objetivos y estrategias para enfrentar los desafíos de un sistema internacional en perpetua transformación. La participación de México en este escenario, caracterizado por una creciente interdependencia entre las naciones, se guía por el ejercicio irrenunciable de una política exterior independiente y soberana.
En este sentido, el gobierno de la República estableció, en el Plan Nacional de Desarrollo, cinco objetivos básicos de política exterior.
• Fortalecer la capacidad del Estado para garantizar nuestra seguridad nacional y el imperio de la ley en todo el territorio mexicano.
• Recuperar, preservar y hacer valer la nueva estatura política y el mayor peso económico de México frente a los centros de la economía mundial y en los foros multinacionales.
• Asegurar que la política nacional exterior en los consensos bilaterales, multilaterales y de cooperación, respalde y refleje efectivamente los intereses del país.
• Renovar la política exterior para asegurar una vinculación profunda entre las comunidades de mexicanos y de origen mexicano en el exterior, con el país, sus desafíos y sus éxitos, su cultura y su sentido de pertenencia. Propiciar la defensa de la calidad de vida y de los derechos de los mexicanos que viven fuera del país.
• Promover posiciones internacionales acordes con las transformaciones internas y, en su caso, con el principio de corresponsabilidad entre naciones en torno a los grandes temas mundiales de la posguerra fría: la estabilidad financiera internacional, el libre comercio, la migración, la democracia, los derechos humanos, el narcotráfico, el terrorismo y el cuidado del medio ambiente.
Estos objetivos guían nuestras acciones para consolidar y ampliar la presencia del país en el escenario mundial; estrechar nuestros lazos con países y foros de distintas regiones; influir de manera más decisiva en las transformaciones globales; y explorar nuevas oportunidades para fortalecer nuestra comunicación y entendimiento con las diversas regiones del mundo. Constituyen, asimismo, la estrategia fundamental que orienta las acciones de la diplomacia mexicana.
Fortalecimiento de nuestra presencia internacional
La ubicación geopolítica de México nos permite relacionarnos con diversos polos de desarrollo y nos confirma como país de pertenencias múltiples: somos socios de Canadá y Estados Unidos en el marco del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN); participamos decididamente en el mecanismo de APEC en la Cuenca del Pacífico; somos el único país latinoamericano que es miembro fundador del BERD; suscribimos, el pasado ocho de diciembre, un Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación con la Unión Europea, somos miembro de pleno derecho de la OCDE; y promovemos la integración de las naciones de América Latina, a través de una amplia red de acuerdos comerciales y una decidida participación en los mecanismos de concertación regional.
Por medio del impulso decidido a esta estrategia de diversificación, México busca aumentar su influencia en los ámbitos que son de particular importancia para nuestra seguridad nacional y nuestros planes de desarrollo. La principal meta es aprovechar las ventajas que ofrece la interdependencia para fortalecer nuestra participación en la esfera política, económica y tecnológica, en beneficio de nuestros intereses.
Acción multilateral de México
Los cambios recientes en el entorno internacional obligan a reestructurar el actual sistema multilateral de concertación. México busca que, al reformarse, la nueva estructura de la ONU refleje los intereses mayoritarios de sus miembros y no sólo la visión de un grupo reducido de países, por poderosos que sean.
Impulsamos iniciativas y favorecemos la reforma para garantizar que el Sistema de Naciones Unidas adopte sus decisiones de forma más democrática y que refleje un mayor equilibrio entre sus órganos principales. En particular, participamos activamente en las negociaciones destinadas a reformar el Consejo de Seguridad a fin de adecuar este foro a una situación internacional radicalmente distinta a la que le dio origine hace más de medio siglo. La reforma, en todo caso, no debe orientarse por motivos financieros, sino por necesidades internas de la Organización y con base en las prioridades que establezcan todos los Estados miembros.
La convicción de México en el papel de los foros multilaterales se ejemplifica con la convocatoria, a iniciativa nuestra, de una Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de la ONU, que tendrá lugar del 8 al 10 de junio próximo, a fin de concertar los esfuerzos de la comunidad de
naciones ante uno de los más grandes peligros para la seguridad internacional de nuestros días: el narcotráfico. El gobierno mexicano buscará que este complejo se examine a profundidad y de manera integral, con el objetivo de tomar medidas que, a través de una mayor colaboración internacional, y con estricto respeto a la soberanía de los Estados, coadyuven a combatir este fenómeno, así como los crímenes conexos al mismo.
AI adoptar esta iniciativa, el Gobierno de México reafirma su convicción de que un problema de la naturaleza, complejidad y alcance como es el narcotráfico requiere de la acción concertada de la comunidad de naciones. Por ello, buscaremos privilegiar la consideración de este problema dentro del ámbito multilateral.
En el ámbito interamericano, el gobierno mexicano reconoce la necesidad impostergable de revitalizar la Organización de Estados Americanos, a fin de garantizar que este foro sea el instrumento idóneo para dirimir problemas y aprovechar oportunidades dentro de un espíritu de creciente solidaridad hemisférica.
La Carta de Bogotá suscrita hace 50 años logró ser un marco jurídico primordial para regular la concertación entre los países de nuestro continente. Hoy, sin embargo, el escenario internacional ha experimentado una transformación capital, por lo que es necesario actualizar su funcionamiento a las nuevas condiciones mundiales de fin de siglo.
Una de las funciones más relevantes de la OEA consiste en auspiciar la cooperación hemisférica. Con la creación, hace dos años, del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CID¡), se tiene el propósito de avanzar hacia una mayor movilidad de empresarios, científicos y artistas entre los países de nuestro Continente. El gobierno mexicano continuará promoviendo la cooperación hemisférica a través de la reciente creación, dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores, del Instituto Mexicano de Cooperación Internacional.
Como país comprometido con las mejores causas de la paz y la seguridad internacionales, México es un constante promotor de iniciativas que fomenten la proscripción del use de armas en el mundo. En este sentido, impulsamos decididamente la Convención Interamericana contra la Producción y Tráfico ¡lícito de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados que próximamente, por cierto, estará lista para ser presentada en el Senado de la República.
Relación de México con las regiones del mundo
América del Norte
La prioridad que representa para México la relación con América del Norte deriva no sólo del hecho de que Canadá y
Estados Unidos son la primera y séptima potencias económicas a nivel internacional, sino de la intensidad de nuestros nexos con ambos países, derivada de la próximidad geográfica y de los valores que compartimos.
Desde que entró en vigor, el TLC ha tenido un efecto regional muy positivo. No sólo miles de empleos han sido creados como resultado del acuerdo, sino que el comercio trilateral ha crecido aproximadamente un 13 por ciento cada año.
El TLC también ha demostrado ser un elemento valioso para resolver las diferencias que surgen naturalmente en una relación intensa y compleja entre tres socios comerciales con distinto nivel de desarrollo.
Estados Unidos
Con Estados Unidos compartimos una frontera de más de tres mil kilómetros, la más larga y activa en el planeta con cerca de un millón de cruces de personas al día. Las relaciones entre nuestros países poseen una complejidad muy peculiar a nivel mundial y se caracterizan por su naturaleza asimétrica.
La vecindad con la principal potencia militar y económica del mundo ha propiciado la continua reafirmación de nuestra independencia y el fortalecimiento de nuestro sentido de la soberanía, máxima prioridad de nuestra política exterior. Por ello, con Estados Unidos alentamos un entendimiento respetuoso en lo político y fructífero en lo económico. La cercanía nos brinda ventajas sobre otros países para promover la cooperación y el intercambio fundados siempre en le respeto y el beneficio mutuo.
Con Estados Unidos realizamos 70 por ciento de nuestros intercambios comerciales y recibimos el principal flujo de inversión extranjera directa. Actualmente, México es el segundo mercado más importante para las exportaciones estadounidenses, con una creciente importancia en sus círculos empresariales, políticos a intelectuales.
En los últimos años, hemos impulsado una política que promueve un enfoque objetivo y equilibrado de los múltiples temas que integran la agenda bilateral, y que privilegia la cooperación y la solución de diferencias a través de la consulta y de los mecanismos institucionales establecidos. Con ello, buscamos evitar que el conjunto de la agenda bilateral se vea afectado por diferencias o fricciones surgidas en un ámbito específico.
Nuestra posición frente a los Estados Unidos no se fundamenta en la discrepancia sistemática, ni, por supuesto, en el apoyo incondicional o la sumisión. Por el contrario, privilegiamos y fomentamos la cooperación fundada siempre en la corresponsabilidad y el respeto irrestricto al derecho internacional.
Nuestra estrategia se orienta al fortalecimiento del diálogo institucionalizado en todos los niveles de la relación, a través de mecanismos como la Comisión Binacional, que incorpora a la mitad de los gabinetes de México y Estados Unidos, las Reuniones 1nterparlamentarias y los contactos entre los titulares del poder ejecutivo de ambas naciones.
En el amplio abanico de temas que conforman nuestra relación con Estados Unidos hay dos que merecen atención especial por su carácter controvertido: el narcotráfico y la migración.
Ambos países enfrentamos con esfuerzo decidido la lucha contra el narcotráfico. Este fenómeno amenaza las instituciones, el estado de derecho y pone en riesgo la salud de pública de ambas sociedades.
Como resultado de la Alianza contra las Drogas, suscrita por los presidentes Zedillo y Clinton en mayo de 1997, y con base en el trabajo realizado por el Grupo de Contacto de Alto Nivel para el Control de Drogas, nuestros países dieron a conocer, en febrero pasado, la Estrategia Bilateral de Cooperación
contra las Drogas México Estados Unidos.
Esta estrategia se desarrolló con pleno respeto a la soberanía y jurisdicción territorial de México y Estados Unidos. La definición de las áreas de colaboración fue determinada por los Presidentes de ambas naciones para complementar los programas nacionales de control de drogas vigentes en cada país. Su propósito fundamental es fortalecer la cooperación bilateral necesaria para enfrentar este flagelo mediante acciones concertadas y en un marco de corresponsabilidad.
La salvaguarda de los derechos de los mexicanos en el exterior es objetivo prioritario de la política exterior de México, por tanto, la migración es un tema de enorme relevancia en la relación bilateral con Estados Unidos.
En mayo pasado, los titulares del ejecutivo en ambos países suscribieron una Declaración Conjunta sobre Migración que establece el derecho soberano de cada nación para aplicar sus leyes con estricto apego al derecho internacional, el pleno cumplimiento del Memorándum de Entendimiento sobre Protección Consular de 1996, así como una visión integral del fenómeno migratorio que tome en cuenta la complejidad de nuestra frontera y la dignidad de la persona humana.
México considera que el tratamiento bilateral del tema debe sustentarse en un enfoque global compartido y, sobre todo, objetivo. El Estudio Binacional sobre Migración, en el que participaron destacados académicos de ambos países y dado a conocer recientemente, será de gran utilidad para desterrar visiones deformadas y promover una mejor comprensión del fenómeno migratorio.
Comprometido con la defensa de los intereses e integridad de nuestros connacionales, el gobierno mexicano llevó a cabo una reforma constitucional sobre la no pérdida de la nacionalidad mexicana que entró en vigor el 20 de marzo pasado. Dicha disposición tendrá importantes implicaciones, toda vez que los nacionales mexicanos radicados en el extranjero podrán encontrar mejores mecanismos para defender sus derechos en los países donde residan.
Canadá
Canadá es un socio privilegiado para México. Con ese país comienza nuestra estrategia de diversificación internacional. Por eso, hemos incrementado el nivel e intensidad de nuestros intercambios, aprovechando la importancia que los nexos entre nuestros países tiene para el futuro de la región norteamericana.
La naturaleza complementaria de nuestras estructuras productivas es la base del intenso intercambio comercial, que aumentó un 70 por ciento desde la entrada en vigor del TLC. Esta vinculación económica, tiene como fundamento la convergencia de nuestras acciones de política exterior. Ambas naciones coinciden en sus posiciones sobre temas relevantes de la agenda hemisférica como la promoción del libre comercio y el tratamiento integral al fenómeno de la migración.
América Latina
Con América Latina y el Caribe estamos hermanados por razones políticas, culturales a históricas, por eso, esta vasta comunidad seguirá estando a la cabeza de nuestras prioridades en política exterior. En los próximos anos continuaremos fortaleciendo nuestros lazos a través de acciones concretas que impulsen el libre comercio y revitalicen el diálogo político en el área.
La evolución de los procesos democráticos en la región y la coincidencia en los programas de reforma económica de los países latinoamericanos han permitido fortalecer nuestros nexos tradicionales. Hoy, nuestras economías impulsan reformas caracterizadas por la disciplina fiscal y monetaria, la apertura como un medio para integrar mercados más amplios y competitivos y el cambio estructural. AI mismo tiempo, como correlato político de la liberalización económica, nuestras instituciones democráticas se han consolidado como quizá nunca antes en la historia.
La relación con América Central, nuestra frontera territorial al sur, reviste una importancia crucial para la estabilidad de México. En esa zona promovemos una “Asociación Privilegiada” de notable vigor, con base en los compromisos que plantea el “Mecanismo de Tuxtla” en temas políticos y de cooperación.
Con el Caribe, México ha promovido un esquema de integración abierto mediante el establecimiento de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) cuyo objetivo es consolidar un área de prosperidad compartida, como base para el desarrollo, la preservación de la paz y la estabilidad.
Nuestros vínculos con Cuba seguirán caracterizados por nuestra tradicional relación de amistad, por ello, exploramos nuevas alternativas de cooperación y posibilidades de negocios. Asimismo, respaldamos la plena incorporación de la isla a los mecanismos de concertación a integración regional.
Con América del Sur buscamos fortalecer aún más nuestras cordiales relaciones políticas. Estamos negociando la suscripción de acuerdos de libre comercio con Perú y Ecuador y, el mes pasado, suscribimos un acuerdo de libre comercio con Chile que perfecciona el anterior Tratado de Complementación Económica y da mayor certidumbre a nuestros intercambios.
El Mercosur se perfila como el más importante polo económico de la América Austral. Esta semana regresé de una visita a tres de los cuatro países que lo conforman y pude constatar el interés por concluir, lo más pronto posible, las negociaciones comerciales que nos permitan un mayor acercamiento.
Nuestro país ha seguido contribuyendo a la promoción de una integración económica basada en el regionalismo abierto. Así, hemos suscrito acuerdos de libre comercio con siete naciones del continente y negociamos actualmente convenios similares con otros países de la región.
A lo largo de esta década, el comercio interregional casi se ha triplicado y el hemisferio se encuentra interconectado por más de 30 tratados de libre comercio a inversión. En el
marco de la ALADI, a la fecha disponemos de una red de 97 acuerdos en vigor sea en el ámbito bilateral, regional o multilateral.
En cuanto a la participación de México en los mecanismos multilaterales de concertación política damos un impulso decidido a la Conferencia Iberoamericana que se ha convertido en un importante foro de diálogo entre países con una herencia cultural común. Fortalecemos este mecanismo para que se convierta en un promotor eficaz del interés de sus integrantes en la construcción del nuevo escenario internacional, de cara al próximo siglo. Asimismo, mantenemos una participación activa en el seno del Grupo de Río para consolidarlo como el mecanismo de concertación política más importante de la región y para afirmarlo como un interlocutor privilegiado con otras regiones del mundo.
En el marco de la relación América Latina y la Unión Europea, nuestro país desempeña un papel relevante en la preparación de la próxima reunión Cumbre en Río de Janeiro, que se realizará durante el primer trimestre de 1999 y que se abocará a la consideración de temas de suma importancia para nuestros vínculos, como son los políticos, económico-¬comerciales y educativo culturales.
Europa
Europa ha sido motor de muchas de las transformaciones del sistema internacional y seguramente desempeñará un papel de primer orden en el diseño de la nueva realidad mundial. La relación de México con Europa ha recibido un gran impulso en la última década ya que constituye un factor de equilibrio para nuestra política exterior.
Uno de los principales objetivos de nuestra política exterior consiste en hacer valer la estatura política de México en los centros de economía mundial. En este sentido, nuestra relación con Europa posee un carácter estratégico, pues en el marco del actual reacomodo político internacional, ese continente ganará cada vez más terreno en la toma de decisiones de toda índole.
La Unión Europea es actualmente el segundo socio comercial a inversionista en nuestro país. Los intercambios con esas 15 naciones representan cerca del 10 por ciento de nuestro comercio total con el exterior y son origen de la quinta parte del total de capitales que se canalizan hacia nuestra economía.
En 1991, México suscribió un Acuerdo de Cooperación con la Unión Europea, que fue considerado el más completo que ese bloque de países hubiera suscrito con una nación latinoamericana. Dicho instrumento continua regulando el intercambio bilateral y abarca los más diversos sectores de la relación. No obstante, la propia dinámica de nuestros vínculos hizo que este acuerdo resultara insuficiente para proyectar nuestros lazos hacia el futuro.
Por ello, la UE y México iniciamos negociaciones para establecer un Acuerdo de Concertación Política, Asociación Económica y Cooperación que nos permita profundizar nuestros nexos políticos, perfeccionar nuestros mecanismos de diálogo, impulsar el intercambio económico y propiciar nuevas iniciativas de cooperación.
Como resultado de las rondas formales de negociación se cuenta hoy con tres documentos: el Acuerdo Interino, que establece el mecanismo de negociación de la liberalización comercial; el Acuerdo Global, que incluye los capítulos relativos al diálogo político y a la cooperación y, finalmente, la Declaración sobre Servicios, que establece los principios que orientarán las negociaciones para la liberalización de los servicios en el marco de las negociaciones comerciales.
El 8 de diciembre de 1997, las partes suscribieron dichos acuerdos, que actualmente se encuentran sometidos a la consideración tanto de los parlamentos europeos como del Senado mexicano y están fundados en el respeto a los derechos humanos y los principios democráticos que ambas partes han acordado.
Durante mi reciente viaje a Bruselas, la Comisión Europea presentó al Consejo de Ministros las directivas de Negociación Ampliadas que, una vez aprobadas, permitirán iniciar negociaciones para la liberalización bilateral, preferencial, progresiva y recíproca del comercio de bienes y servicios entre México y la Unión Europea.
Estas negociaciones establecerán las condiciones para la apertura de los dos mercados a compras públicas, movimientos de capitales y permitirán adoptar disciplinas de competencia y propiedad intelectual.
Pronto comenzaremos negociaciones con la Unión Europea para establecer el Comité Conjunto definido en el Acuerdo Interino que permitirá negociar reglas y disciplinas comerciales con el fin de que puedan ser aprobadas en paquete; este proceso puede calificarse como un equivalente europeo del “fast track estadounidense”.
Tanto para la Unión Europea, como para México, este instrumento no tiene precedentes: México ha firmado acuerdos de libre comercio que no incluyen temas políticos ni de cooperación. La Unión Europea tiene diversos tipos de acuerdos, pero en ningún caso había suscrito un acuerdo similar con un país no europeo. Los acuerdos más amplios que la Unión Europea tiene ahora son los de asociación con países europeos que están en espera de incorporarse como Estados miembros.
En todo momento México buscará que el resultado de las negociaciones refleje el interés nacional y facilite el desarrollo de las relaciones con Europa en todos los ámbitos para que sus características redunden en beneficio mutuo.
Cuenca del Pacífico
A pesar de la crisis financiera que recientemente dañó varias de las economías de la región, el conjunto de países ribereños de la porción oriental del Océano Pacífico, siguen constituyendo un importante polo de desarrollo económico a nivel mundial. Esa zona se ha convertido en una de las áreas de más dinámico crecimiento en los últimos años y en uno de los más importantes centros comerciales, financieros y tecnológicos en el planeta. Por todo ello, la Cuenca del Pacífico está llamada a convertirse en un espacio de vinculación económica, concertación política y una fuente básica de tecnología avanzada.
Esta zona engloba los esfuerzos del 38 por ciento de la población mundial en una área que produce el 55 por ciento del Producto Mundial, y donde se realiza más del 50 por ciento del comercio. Hoy, México busca aprovechar a cabalidad las oportunidades que se abren en esa región.
El intercambio de México con el Pacífico, sin incluir Estados Unidos y Canadá, se ha casi cuadruplicado en los últimos 10 años. Sin embargo, el comercio ha sido deficitario para nuestro país, situación que debemos tratar de revertir en los próximos años.
Consciente del enorme potencial que se deriva de nuestra vinculación con esa región, México ha seguido una estrategia de acercamiento sustentada en dos vertientes fundamentales: por un lado, hemos incrementado en número y en nivel nuestra presencia diplomática en el área. Por el otro, nos hemos integrado a los foros multilaterales del Pacífico. Así, en 1989 ingresamos al Consejo Económico de la Cuenca del Pacífico (PBEC); en 1991 al Consejo de Cooperación Económica del Pacífico (PECC); y en 1993 al Mecanismo de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), del cual fuimos el primer país latinoamericano en ser admitido.
Nuestra participación en APEC es una herramienta privilegiada para consolidar la presencia de México en esa región, como parte de nuestra política de diversificación. AI igual que los otros países miembros, estamos comprometidos con la liberalización del comercio, la promoción de la inversión, el desarrollo compartido de la tecnología y el aliento a la cooperación, tomando siempre en cuenta los diferentes niveles de desarrollo de los países que lo conforman.
De nuestra participación en APEC esperamos el incremento sustancial de nuestro comercio y nuestra inversión en el Pacífico. Esta política busca, en primer lugar, contribuir al desarrollo económico de México y, en segundo lugar, lograr el objetivo compartido por los países miembros de establecer, a más tardar el año 2020, una zona de libre comercio a inversión.
Japón y China son naciones que en el próximo siglo no harán sino aumentar su influencia política y económica en el planeta. La importancia de nuestros contactos comerciales y financieros con el Japón condujo al establecimiento de la Comisión Siglo XXI mediante la cual procuramos precisar las áreas y los mecanismos que nos permitan orientar nuestra relación en condiciones relevantes hacia el siglo venidero.
Africa y Medio Oriente
México no ha escatimado esfuerzos para mantener y profundizar una presencia razonada en cada rincón del mundo. Hasta hace poco, nuestro país orientó sus relaciones con los países de Africa y Medio Oriente a la búsqueda de posiciones comunes en foros multilaterales. Esta actitud fortaleció nuestros nexos políticos con diversos países de esas zonas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el contenido de nuestras relaciones bilaterales continúa siendo modesto.
En nuestras relaciones con Oriente Medio destaca los estrechos lazos que hemos forjado con Israel, con quien mantenemos un importante intercambio tecnológico y educativo. Actualmente, ambos países tienen la intención de suscribir un Acuerdo de Libre Comercio que imprima un mayor vigor al comercio bilateral.
En lo general, México analiza modalidades que permitan superar los obstáculos derivados de la lejanía geográfica y del mutuo desconocimiento, con el fin de llevar a la práctica diversos programas de cooperación con Africa y Oriente Medio, que la Cancillería está diseñando.
Retos de nuestra política exterior
Ahora bien, nuestra política exterior se enfrenta a una nueva dinámica en el mundo contemporáneo que supone serios desafíos a nuestra diplomacia. Sin pretender ser exhaustiva, quiero referirme a tres retos generales que seguramente trascenderán el siglo en que vivimos:
El peligro de que la globalización pretenda traducirse en un concepto que otorgue legitimidad a la intromisión en asuntos internos de los Estados.
Nuestra política exterior tendrá como uno de sus propósitos fundamentales evitar que se utilicen pretextos inadmisibles para vulnerar la soberanía de los Estados.
AI propio tiempo, mantendremos y fortaleceremos lazos con todos los actores del quehacer internacional, incluyendo los no gubernamentales, y haremos valer la importancia del respeto absoluto a los ordenamientos internos de los países.
El narcotráfico se ha convertido, en los últimos años, en una verdadera amenaza a la seguridad de las naciones y a la salud pública de sus ciudadanos. Frente a las múltiples y crecientes ramificaciones de este problema, el mundo, en este momento, carece de una acción internacional coordinada para combatirlo. Por esta razón, México esta empeñando su mayor esfuerzo para que la próxima Conferencia Extraordinaria de la Asamblea de la ONU examine las vías más eficaces para atacar ese flagelo, de acuerdo a la responsabilidad específica que deba atender cada sociedad.
Uno de los retos más importantes que enfrenta el mundo de cara al siglo XXI es la creciente polarización entre la opulencia y la miseria. Actualmente, la cuarta parte más rica de la humanidad dispone de un ingreso similar al que tienen las tres cuartas partes restantes. La naturaleza del actual sistema de distribución de riqueza y las vías de acceso a la educación, la salud, la alimentación y la vivienda que hoy prevalecen, tienden no sólo a perpetuar esa situación sino a ensanchar la brecha que separa a los ricos de los pobres. México busca que el sentido común se imponga y que los países más desarrollados se percaten de que sus opulentas sociedades no podrán vivir seguras y sin asechanzas en este entorno de pobreza.
México está inserto en un entorno global en el que confluyen nuevos desafíos. Para enfrentarlos contamos con la firme voluntad de acrecentar nuestra presencia internacional en todos los ordenes.
Asumimos nuestra responsabilidad, conscientes de que la nueva arquitectura mundial será resultado de la acción conjunta de los Estados. Lo hacemos, además, con la plena certidumbre que nos brinda saber que la congruencia entre nuestros principios, objetivos y estrategias continuará dando a nuestra política exterior el prestigio que se ha ganado en el concierto de las naciones.
La política exterior de México seguirá teniendo como objetivo central fortalecer la capacidad de decisión del Estado mexicano. Puertas adentro, esta capacidad está sustentada en el diálogo, la democracia, el imperio de la ley y el esfuerzo productivo de los mexicanos. Puertas afuera, se apoya en la acción de nuestra diplomacia para crear oportunidades y promover nuestros intereses y valores. Mediante el use apropiado de nuestras capacidades en el escenario internacional, la política exterior mexicana seguirá contribuyendo a la construcción del país vigoroso, justo y democrático al que todos aspiramos.